SERVICIOS SOCIALES DEL AYUNTAMIENTO.
La demanda de ayuda se dispara y colapsa centros municipales
En el Sector Sur suben un 70% las acciones de apoyo en 2 años, y ya dan citas a 3 meses vista.Se refuerza la plantilla por el aumento de casos, un 20% en la ciudad, y lo complejo de las peticiones.

Unas gafas para seguir rellenando currículos y buscar trabajo, dinero para el recibo de la electricidad y evitar que le corten la luz, alimentos de primera necesidad para los niños… Estas son algunas de las ayudas de emergencia que excepcionalmente conceden, directamente o a través de asociaciones colaboradoras, los servicios sociales del Ayuntamiento y cuya demanda desde el comienzo de la crisis se ha disparado en Córdoba, un 20% en el 2009. La situación ha llegado a ser crítica en sitios como el centro de servicios sociales Sur, en donde esta semana se daba cita para atender urgencias para el 4 de octubre, a 96 días.
Aunque la de servicios sociales del Ayuntamiento es de las pocas áreas a las que no le ha afectado los planes de ahorro municipales, el incremento de sus recursos no va parejo, ni muchísimo menos, al de las demandas de ayuda. Un ejemplo es el mencionado caso del centro de servicios sociales Sur, en el que los seis trabajadores asignados han pasado de atender 1.174 en el 2007 a 1.526 en el 2009, un 29,98% más. De la misma forma, el número de expedientes abiertos han pasado de 1.115 a 1.791 en esos dos años, lo que supone un incremento del 60,63%, según datos del Ayuntamiento.
Además, no solo ha aumentado el número, sino también la complejidad y variedad de las demandas. Lo que antes era solamente una solicitud económica para una emergencia, ahora en muchas familias se multiplica por problemas que se superponen. Así, de los 2.444 recursos aplicados en el centro de servicios sociales Sur en el 2007 se pasó en el 2009 a 4.175 (un incremento cercano al 70%). Según las fuentes citadas, en lo que va del 2010 la situación no mejora en absoluto. Para colmo, la entrada en vigor de la Ley de Dependencia en estos dos años ha complicado aún más la labor de los trabajadores municipales.
Pese a todo, el Ayuntamiento informa de que las situaciones de emergencia “vinculadas a casos de maltrato de género o menores y de desahucio se atienden sobre la marcha”, igual que aquellas “relacionadas con la falta de medios para la corbertura de necesidades básicas, que generaron 665 valoraciones de unidades familiares en el 2007 y en el 2009 ascendieron a 1.061 –un 59,55% más–. También se atienden ipso facto de acuerdo a convenios de colaboración que se tienen suscritos con entidades concretas”, cubriéndose, por ejemplo, necesidades de alimentación “colaborando con Banco de Alimentos, Cáritas, etcétera”.
Aún así, en “tareas menos urgentes” que requieren valoraciones el Ayuntamiento reconoce que “acumulan en algunos casos retrasos considerables”, como en el Sector Sur. Ante esta situación, la concejala delegada de Bienestar Social, Ana Moreno, explica que “el Ayuntamiento prevé reforzar” la atención en el centro de servicios sociales Sur “con la incorporación de dos nuevos profesionales” adscritos al desarrollo del Plan Urban Sur, todo ello para responder “al aumento exponencial del trabajo observado desde el 2007″.
Fuente: Diario Córdoba
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Desesperación
Los que critican el esfuerzo que se hace con las aportaciones sociales de todo tipo (desde el salario social hasta ayudas de emergencia pasando por la propia prestación por desempleo) quizás no han pensado qué ocurriría, por ejemplo en esta ciudad, con miles de cordobeses sin recursos y al filo de la desesperación. En vez de un problema tendríamos decenas, incluidas auténticas y justificadísimas revueltas. Y es que, aunque solo sea por egoísmo, la solidaridad siempre es rentable.
Fuente: Diario Córdoba
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Cuando el tiempo es problema
Los testimonios de usuarios de los servicios sociales ponen rostro humano a las frías cifras oficiales y dan cuenta de los dramas que padecen miles de cordobeses.
La cara de Rafael, como quiere que se le llame, era la de la desolación misma mientras leía la cita que le habían dado en el centro de servicios sociales Sur. Nada menos que 96 días tiene que esperar para ser atendido. Hasta esa fecha, su pareja y su hijo tendrán que mantenerse de lo que les puedan pasar sus padres, pensionistas. Y es que, desde que se quedó en el paro, hace dos años, no encuentra nada en la construcción y su familia vive al día… si es que se llega a la noche. Pese a que cualquier ayuda del Ayuntamiento sería bien recibida, la principal demanda de Rafael es con la Junta. “Tuve una vez el salario social, y lo he pedido de nuevo, pero me lo denegaron en enero y mayo. Ya no sé qué hacer”, se lamenta Rafael.
Su caso no es único, y menos en el centro de servicios sociales Sur, que en el 2009 abrió 1.791 expedientes y realizó 4.175 acciones, desde facilitar alimentos a través de entidades colaboradoras a cursar solicitudes o mediar ante el casero y Endesa para que esperen unos días el pago del recibo. Y es que 1.800 familias atendidas son muchas familias, aunque luego sea difícil encontrar personas que reconozcan haber recurrido a los servicios sociales. Reconocer que se está pasando mal a veces es peor que el mal mismo.
Otro aspecto del problema es su feminización, ya que generalmente son las mujeres las que se hacen con el mando cuando surge un situación extrema en casa. Ya se sabe: una madre hace lo que haga falta por sus hijos. Ana, por ejemplo, reconoce haber recibido en cuatro ocasiones ayuda en forma de alimentos. Y sin embargo puede considerarse afortunada porque, al menos, tiene solamente un problema. Paqui, por su lado, refleja a un cada vez más amplio sector a los que los problemas se les están superponiendo. Esta mujer, a sus 46 años, tiene tres hijas, una de ella aún menor. Está separada porque sufría maltrato, en el paro desde hace años y, al tener cortada el agua, los profesores de su hija han cuestionado la higiene de la pequeña y la Junta ha actuado. Para colmo, su hija mayor también está en una situación extrema y ahora debe de pedir al Ayuntamiento para comprar unas gafas. Y es que Paqui es un buen ejemplo de ese grupo de personas con necesidades cuyo número se ha disparado, situaciones que tan bien resume el viejo refrán: “A perro flaco, todo son pulgas.”
Fuente: Diario Córdoba